EL ECO DE ALHAMA NÚMERO 24 HISTORIA
 

LA LUCHA POR EL AGUA

EN ALHAMA DE ALMERÍA

UN FELIZ DESENLACE

María Carmen Amate Martínez 

A ManuelAmate Rodríguez,
Manuel López Pelayo,
Juan Orta Martínez y
José Antonio Picón García,
visionarios de un ideal, que contribuyeron con su ilusionado esfuerzo a que Alhama perdiera su calificativo de “seca”.
Con profunda admiración.

 

 

 

 

  

Abordar en Alhama el estudio del ya antiguo problema de la falta de agua provoca, aún hoy, sentimientos encontrados que nos llevan a rememorar momentos de angustia, de tensiones e, incluso, de enfrentamientos, pero sobretodo nos trae a la memoria el recuerdo de la tenacidad y la confianza de todo un pueblo. Es por eso, que este trabajo sobre la búsqueda de agua, desbordará los límites que le son propios a cualquier trabajo de investigación histórica. Porque si es importante conocer el desarrollo del proceso histórico, con su cronología y principales acontecimientos, lo considero tanto más el poner de manifiesto el espíritu de sacrificio, la ilusión y el esfuerzo realizado durante tiempo, mucho tiempo, por todo un pueblo que con fe ciega confió en el trabajo sin desmayo de un grupo de jóvenes alhameños, “Los Decididos”,  para arrancar de las entrañas del suelo el mágico bien de un chorro de agua. Recorrer ese largo y tortuoso camino no resultó fácil. El desencanto y la desilusión fueron fieles compañeros durante muchos momentos.

La recompensa, en forma de un potente caudal de agua, fue la culminación de este acontecimiento único y de tanta trascendencia en la historia de Alhama. Por todo ello, hagamos juntos el recorrido por los avatares que jalonaron la historia de la búsqueda de agua, vivamos con los hombres y mujeres de aquellos años sesenta del pasado siglo los momentos de gozo, de desbordada alegría, que significó el aforo del agua, y de manera muy especial rindamos con estas líneas un merecido homenaje a aquel grupo de jóvenes amigos que en aquellos años de precariedad económica, de perenne sequía, presenciaban en La Tertulia, el desarrollo de una subasta y la angustia plasmada en el rostro de aquellos agricultores que acudían en busca de unas horas de agua.

En los comienzos del franquismo. Años cuarenta y cincuenta

Como ha puesto de manifiesto Emilio García Campra en las páginas anteriores, el primer usuario del mayor o menor caudal de agua de la fuente era el Balneario; en segundo término, el servicio de abastecimiento público; por último, los sobrantes del agua que manaba se destinaban al riego de las pocas tierras en cultivo que en esta década de los años cincuenta tenía Alhama. Al agua de la Fuente hay que añadir la procedente de la Sociedad El Progreso Social, más conocida como Fuente del Olivillo que compartía con la Fuente principal los mismos veneros provocando no pocas discusiones entre los miembros de las dos sociedades, la del Grupo Sindical de Colonización nº 7 y con algunas pequeñas cantidades, casi testimoniales, que se recogían en las balsas de Las Tejoneras, en la de Nicolás Marín, de la Quinta, del Moralillo, del Servalillo, de Gatuna… y alguna otra, que en cualquier caso apenas permitían el riego de las tierras más próximas.

Ciertamente la situación de la agricultura alhameña en las décadas de los años cuarenta y cincuenta distaba mucho de ser floreciente. A la profunda crisis económica resultante de los tres años de guerra (1936-1939) habrá que añadir el grave problema de la falta de agua que Alhama padecía, como si de una maldición de siglos se tratara. Recordemos la destrucción del pueblo y la pérdida de las aguas allá por el año de 1522 como secuelas del grave terremoto, y también el sobrenombre de “La Seca” que acompañó al nombre de Alhama durante tantos siglos. Pero sigamos con unas breves pinceladas que nos permitan conocer la situación socioeconómica del pueblo en estos años en los que ya quedaban lejos aquellas cifras de producción de las primeras décadas del siglo, cuando de Alhama salían cada año en torno a los 600.000 barriles de uva y sus cifras de población alcanzaban los 6.000 habitantes. Desgraciadamente, en estos años asistimos a su lenta pero continuada decadencia. Son años de necesidad, de escasez y sobre todo, son años de dura sequía. Sin agua no hay producción, sin producción no hay vida. La frondosa vega que rodeaba al pueblo había quedado reducida a pequeñas manchas de verdor localizadas en los parajes del Llano del Halcón, en la Loma Galera, alguna mancha verde en el Pago, en las Tejoneras, … que en su totalidad, apenas alcanzaban los 5.000 barriles de uva. La desolación de los bancales abandonados, como testigos mudos de tiempos de auge,  atenazaba la imagen del pueblo. El declive continúa y Alhama ve perder su principal potencial de riqueza: la población. El fantasma de la emigración recorre las calles del pueblo pese a que en estos años de la posguerra, la política del franquismo no era proclive a la emigración por la necesidad de recuperar la población perdida en la contienda. Con todo, encontramos, en una primera fase, una emigración de población joven alhameña, del sexo masculino, que busca en el continente americano (Estados Unidos, Venezuela, Argentina…) el espacio donde iniciar una nueva vida.

La frondosa vega que rodeaba al pueblo había quedado reducida a pequeñas manchas de verdor localizadas en los parajes del Llano del Halcón, en la Loma Galera, alguna mancha verde en el Pago y en las Tejoneras.

Paralela a esta emigración exterior se produce otra modalidad en la que los protagonistas ya no son solamente los jóvenes sino la familia completa. Padre, madres, hijas e hijos, pequeños y mayores buscan en las grandes ciudades españolas -ciudades que ya trabajaban por normalizar su situación y dejar atrás las graves secuelas de la guerra- un espacio donde asentarse. Barcelona y Madrid fueron, fundamentalmente, los lugares de destino elegidos. Se trata, pues, de una migración interna que tanto contribuiría a la descompensación poblacional entre el campo y las ciudades tan característica de estos años que nos ocupan.

El agua para el uso público se transportaba desde la Fuente de los Caños y del Chorrillo. Col. particular de María Amate Martínez

No finaliza en estas fechas el fenómeno migratorio sino que, como oleadas en el tiempo, se van sucediendo salidas continuadas hacia Europa. Los países europeos, especialmente aquellos que han sufrido más duramente las consecuencias de la Segunda Guerra Mundial (1939-1944) se hayan en proceso de reconstrucción y demandan para ello una importante cantidad de mano de obra extranjera. Este era el caso de Alemania, lugar de destino de un contingente importante de población alhameña. El resultado final de estos movimientos de población se traduce en un llamativo descenso de las cifras de población y, siempre, como principal desencadenante, la falta de agua, la grave sequía que sufre el pueblo.

Regar las escasas parras suponía para los agricultores alhameños el mayor de los sacrificios.

Era común escuchar entre los  parraleros de los pueblos vecinos comentarios acerca de las durísimas condiciones con las que se criaba la uva de Alhama. La vega de Alhama se riega con sangre era uno de los más repetidos. Sin duda que se trataba de una metáfora que ponía de manifiesto la extrema dificultad con la que se obtenía la cosecha, dada la tremenda dificultad de adquirir el agua para el riego. Porque, efectivamente, el escaso caudal, de apenas 20 litros por segundo, de la Fuente y Balsa Principal, más la poca aguas de que disponía el Olivillo eran propiedad de una minoría de vecinos, y escasamente daban respuesta a las necesidades de la vega del pueblo pese a lo exiguo de los parrales en producción. Con una hora de agua de la Fuente se regaban aproximadamente 20 parras, agua por la que se llegaba a pagar en la subasta, incluso 1.600 pesetas la hora , cuando el jornal de un maestro albañil era de 80 pesetas y el de un peón de la mitad. A la vista de estas cifras se comprende, con meridiana claridad, el profundo significado de expresiones como la anterior y de la disociación que existía en Alhama entre dos bienes: la tierra y el agua, que tradicionalmente han corrido paralelos como sustento el uno del otro. Generalmente, en el pueblo no ocurría así, sino que, por el contrario, la posesión del agua había adquirido la categoría de un bien independiente, generador de importantes beneficios y disociado de la posesión y cultivo de la tierra. Muchos de los propietarios del agua de la Fuente y Balsa Principal obtenían grandes beneficios con la venta de sus horas de agua reduciendo al mínimo, e incluso llegando a abandonar el cultivo de sus parras. Al mismo tiempo, la mayoría de las familias del pueblo, que no contaban con agua en propiedad, se veían privadas de lo mínimo necesario para la subsistencia por la imperiosa necesidad de comprar agua para el riego de sus parrales.

A grandes rasgos, hemos perfilado una imagen del escenario sobre el que se van a desarrollar los continuados esfuerzos de búsqueda de agua porque efectivamente, para la mayor parte de la población alhameña, regar sus parras suponía enormes sacrificios que raramente se verían recompensados tras la venta de la cosecha. 

Buscando el agua

La búsqueda de agua ha sido una constante en Alhama. Los proyectos destinados a poner fin a tan pertinaz sequía se han ido sucediendo en el transcurrir de los años.

La documentación de los siglos XIX y primeras décadas del siglo XX ya recogen un abanico de iniciativas en este sentido, al tiempo que la demanda de agua era una constante en las muchas peticiones que desde el Ayuntamiento de Alhama se dirigían a las autoridades de la capital y a las instituciones públicas de la época. Desde aquel proyecto de creación de un pantano que recogiera las aguas de río Andarax cuyo recuerdo aún pervive en la memoria colectiva alhameña; el proyecto y compra de la fuente de Matamala por el Ayuntamiento ; los enfrentamientos entre los propietarios de la Fuente y los de la sociedad del Olivillo que tanto enturbiaron la política alhameña hacia los años veinte; o la tan difundida imagen de todo el pueblo pidiendo agua durante la visita de Franco, ya más cercana en el tiempo, son algunas de esas referencias que se conservan.

Los alhameños no podían permanecer impasibles ante la dolorosa situación que aquí se vivía. Era de justicia ponerse en marcha y tratar de erradicar la terrible lacra que para la supervivencia del pueblo significaba la falta de agua.  

Cristóbal Rodríguez García y otros obreros alhameños durante los trabajos en la mina del Tajo de los Pollos en los años cincuenta del pasado siglo XX. Col. particular de María Rodríguez Orta

Recordemos aquel proyecto de hacer una mina en el Tajo de los Pollos –se suponía que en esta zona cabía la posibilidad de encontrar agua- que encargaba el Ayuntamiento, en la década de los años cincuenta, a Cristóbal Rodríguez García. Este alhameño, experto en el manejo de motores, desinteresadamente asumió el encargo, y al frente de un grupo de hombres del pueblo conocedores de las tareas propias de captación de aguas, inició los trabajos. Hasta allí se desplazó todo el pueblo, ilusionado por lo que significaba este proyecto. Sin embargo, después de un largo año de perforación en la mina, la falta de recursos económicos del Ayuntamiento y los escasos logros alcanzados aconsejaron su abandono. Enterrados quedaron los costes de la maquinaria, de la dinamita, de los jornales y sobretodo, las ilusiones de un grupo de hombres que vieron hundirse sus esperanzas al negarse el preciado líquido a aflorar de las entrañas de la tierra.  

Los primeros pasos de tan importante empresa: Sociedad Civil Particular “Los Decididos

Al finalizar la década de los años cincuenta, la situación de crisis era alarmante. En Alhama no había agua, y los pocos sobrantes del abastecimiento público, propiedad de los miembros de la Sociedad de la Fuente y Balsa Principal, alcanzaban unos precios exorbitantes en la subasta, precios que también se hacían extensibles al agua del Olivillo. Humedecer la tierra unas cuantas veces, durante el ciclo de la cosecha, suponía para el agricultor tremendos sacrificios.

Esta situación es insostenible debieron pensar aquella noche, mientras presenciaban el desarrollo de la subasta, un grupo de amigos, de hombres jóvenes de Alhama, cuando finalizaba la década de los cincuenta. De este modo, Manuel Amate Rodríguez, Manuel López Pelayo y Juan Orta Martínez, tras exponer su propuesta a los hombres mayores, comenzaron a acariciar la idea de unir al pueblo y de poner en marcha un proyecto destinado a conseguir el agua tan necesaria que suponían que albergaba el subsuelo.

En Alhama no había agua, y los pocos sobrantes del abastecimiento público, propiedad de los miembros de la Sociedad de la Fuente y Balsa Principal, alcanzaban unos precios exorbitantes en la subasta.

Durante meses, al acabar su jornada laboral –que frecuentemente alcanzaba las 12 horas de trabajo- visitaron una por una, todas las viviendas del pueblo, exponiendo su proyecto y recogiendo las adhesiones de cada una de las familias visitadas. Fueron pocas, muy pocas, las personas que no se unieron en este proyecto.

Conseguida la base social que le prestaba el pueblo, era necesario dar un paso más y legalizar la situación mediante la creación de una sociedad. Así, en una reunión multitudinaria celebrada en el Cine de Nicasio, con el asesoramiento legal del abogado don Juan Pérez Pérez, se alcanzaron una serie de acuerdos que marcarían el inicio de tan importante empresa.

Se acuerda:
       1.- Constituirse en Sociedad Civil Particular con el nombre de “Los Decididos”
       2.- Iniciar el cobro mensual de 100 pesetas por acción suscrita
       3.- Se establece que el número de acciones sería de 576 con la finalidad de realizar la tanda cada 24 días
       4.- En caso de ejercer el derecho de voto, éste sería nominal no dependiendo del número de las acciones adquiridas
       5.- Se nombra la primera Junta Directiva que quedó configurada de la siguiente manera:
       Presidente: Manuel Amate Rodríguez
       Vicepresidente: Juan Calvache Carmona
       Secretario: José Antonio Picón García
       Contador: Juan Orta Martínez
       Tesorero: Manuel López Pelayo
       Vocales: Cristóbal Rodríguez García y Nicolás Vargas López

Ya constituidos en sociedad, se elaboran los estatutos y se aprueban el día 2 de octubre de 1961.

La recién nombrada Junta Directiva comienza los trabajos encargando un estudio del terreno para determinar el lugar idóneo donde comenzar a perforar. Por los informes que se recibieron, se acuerda hacer el encargo al despacho del alemán Gunter-Bocher y Marco Rubio, de reconocido prestigio en la provincia. El exhaustivo análisis del terreno, mediante perforaciones eléctricas, concluye afirmando que el lugar idóneo, con más probabilidades de encontrar agua, es una mina abandonada, situada en el Barranco del Servalillo, debajo del paraje conocido como Salto del Caballo.

La solicitud de los permisos necesarios para la realización de este tipo de trabajos donde se emplea abundante dinamita, y la adquisición de los materiales necesarios –carretillas, compresores, carburos, etc.- fue el paso previo al inicio de los trabajos para los que se contratan obreros con cierta experiencia en el trabajo en las minas.

Sin embargo, muy pronto se plantean los primeros conflictos: un vecino de Alhama, dueño de los terrenos contiguos, prohíbe que continúen trabajando si no obtiene una compensación a cambio, dado que la mina discurre por el subsuelo de su propiedad. Tras largas negociaciones en el despacho del abogado don Juan Pérez, se alcanza el acuerdo de compensar a este propietario con unas acciones libres de costo . Conviene añadir que durante los meses del litigio, nunca se paralizaron las obras.

Tras dos años de duro y costoso trabajo, con 200 metros de profundidad sin resultado alguno, la Sociedad, en asamblea, acuerda paralizar las obras. Los Decididos  sufrían el primero de sus fracasos. No resulta difícil imaginar la angustia  que atenazaba a los miembros de la Junta Directiva cuando cada tarde, al terminar su jornada laboral, recorrían las casas de Alhama cobrando la cuota mensual de 100 pesetas por acción.

En los años sesenta. Nuevos intentos

La palabra rendición no formaba parte del vocabulario de Los Decididos. Un nuevo proyecto de búsqueda de agua se gestaba al iniciarse la década de los años sesenta. En esta ocasión, es la empresa Caniles y Antonio Pérez, sondistas de reconocido prestigio de la vecina ciudad de Murcia, la elegida para iniciar los trabajos de la primera sonda. El estudio geológico de la sierra determinaba que el paraje conocido como El Pito era el lugar idóneo para montar la sonda. El contrato recogía un coste de 1.200 pesetas por cada metro perforado. A los 200 metros, y ya con vestigios razonables de agua, se acuerda efectuar un sondeo para comprobar el aforo conseguido. El pueblo, completo, se dio cita en las instalaciones de la sonda para presenciar este tan esperado acontecimiento. Tras varios intentos, el desencanto y la frustración se adueñaron de los alhameños. Aire, solo aire emanaba del interior del pozo.

Segundo fracaso, y con él las malas caras de unos pocos y alguna que otra palabra de recriminación, especialmente cuando los miembros de la Directiva recorrían las casas del pueblo para cobrar la cuota. En fin, parecía que el desánimo haría mella en el ánimo de los responsables. Es necesario añadir que durante todos los años que duró el proceso, ningún apoyo institucional, ninguna ayuda económica de organismo público alguno recibió esta Sociedad. Las cuotas, únicamente las cuotas que pagaban los miembros, sustentaban los gastos de los trabajos realizados.

La palabra rendición no formaba parte del vocabulario de los Decididos

En el mes de mayo de 1969 Manuel Amate Rodríguez, como Presidente de la sociedad, firma el contrato y, en el paraje conocido como Cuesta de Juan Pascual, en el Término Municipal de Alicún, se inician los trabajos.

Pese a los sinsabores, el tesón y la esperanza presidía el ánimo de los miembros de Los Decididos. Si hemos llegado hasta aquí, -decían- continuemos sin desmayo. Había que seguir trabajando, y fue precisamente ese tesón de los alhameños lo que propició que el responsable de la empresa de sondeos se sintiera, en parte, responsable del anterior fracaso, y ofreciera realizar una nueva perforación modificando, completamente, las condiciones del anterior contrato. En este caso, se acuerda que serán de cuenta del señor Pérez García todos los gastos que se originen en los trabajos, como el transporte de la maquinaria al lugar del sondeo, seguros sociales y de accidentes y todos los demás gastos relacionados con los trabajos…Al mismo tiempo, Antonio Pérez, responsable de los trabajos acuerda que una vez terminado el sondeo, en caso de encontrar agua, se efectuará el aforo oficial, cuyos gastos corren de su cuenta, y a su vez la Sociedad Los Decididos se obliga a pagar al señor Pérez García la cantidad que resulte del siguiente baremo:

  1. Hasta treinta litros de agua por segundo se abonará a razón de setenta mil pesetas cada litro por segundo
  2. El exceso de treinta litros se abonará a razón de cincuenta mil pesetas cada litro por segundo

Añadía el documento que en el supuesto de que el aforo fuera inferior a los 15 litros, la sociedad Los Decididos podía o bien pagar a razón de setenta mil pesetas cada litro por segundo, o bien, ceder a favor de Antonio Pérez todos los derechos que les correspondían sobre este pozo. Así mismo, la empresa asume el compromiso de perforar hasta una profundidad de ciento noventa a doscientos diez metros.

Por estas fechas, encontrar agua se había convertido en una cuestión de subsistencia; así que no extraña que se llevaran a cabo, al mismo tiempo, distintos sondeos. Uno de ellos, se localizaba en el Barranco del Pito, donde un equipo de obreros trabajaba dirigidos por la empresa Vergarada de Madrid. Se trataba de un sondeo realizado por iniciativa del ayuntamiento, con cincuenta socios y, a la cabeza, el alcalde Angel Barquero Marín . Otro, lo hacía Artés de Arcos. Un tercero se refería a los trabajos que la Sociedad de la Fuente y Balsa Principal y el Olivillo acababan de comenzar en un terreno próximo al cerro de San Marcos. Y por supuesto, el nuevo proyecto de Los Decididos que después de unos meses de trabajo, cuando se había perforado algo más de 160 metros, se comienza a apreciar la existencia de agua. Con todo se ve aconsejable seguir profundizando el pozo hasta algo más de los 240 metros. Cuando ya parecía evidente que allí había agua, se decide aforar la sonda. En esta ocasión, el aforo se hizo durante la noche. Solo los miembros de la Directiva, expectantes, presenciaban tal acontecimiento. Era lógica la decisión, pues después de los anteriores fracasos había que evitar al pueblo una nueva frustración. Sin embargo, salió el agua. Un gran chorro de agua, 50 litros por segundo, manaba de las entrañas de la tierra como resultado de más diez años de lucha continua. Desbordantes de alegría, hacen llegar la noticia al pueblo y la noche alhameña cobró una actividad inusual. Cientos de personas, pequeños y mayores portando carburos y linternas corrieron en la oscuridad hasta el lugar donde estaba el pozo. Una luciérnaga brillante ocupaba la carretera desde la salida del pueblo hasta la sonda.

Sojnda de los Decididos
Chorro de agua de la sonda La Deseada el día de su aforo. Col particular. Familia Baquero Artés

Más tarde, el notario de Alhama mediría y daría fe de que el aforo era cercano a los 50 litros por segundo.

La noticia recorrió, rápimente  todos los rincones de la provincia. Alhama ya tenía agua. “Agua para unas tierras secas” titulaba La Voz de Almería al anunciar el hallazgo . Así lo recogía el comentarista:

El que estas líneas escribe, está muy acostumbrado a ver aforos en pueblos de nuestra provincia, pero en ninguno se han producido estas escenas ni ha sido tan grande la alegría popular.
Los Decididos vienen gastando mucho dinero en investigaciones de aguas, sin conseguir nada positivo. Pero esta vez han acertado. Mi enhorabuena con el deseo de que consigan agua suficiente para atender a toda la producción parralera que Alhama es capaz de desarrollar.

Por fin se encontraba la tan deseada agua. La Deseada –¿cómo si no se podría llamar la sonda?- venía a erradicar del nombre de Alhama el calificativo de Seca.

Desde ese día se inicia una actividad constante: maquinaria, colocación de tubos, mejora de la red de acequias… con el fin de hacer posible la extracción y llevar el agua hasta la vega.

El trabajo durante años de todo el pueblo se veía recompensado con un importante caudal que, a pesar de su cuantía, no era suficiente para responder a las necesidades de la vega de Alhama. Era necesario continuar los trabajos.

¿Cómo se distribuye el agua? ¿Quiénes son los propietarios?
 
En Alhama todos eran propietarios. Efectivamente, el agua aforada por Los Decididos era propiedad de la gran mayoría de las familias alhameñas, pues si bien en los comienzos, al finalizar la década de los cincuenta, hubo familias que no suscribieron ninguna acción, sí lo hicieron más tarde. También sucedió, que durante el largo periodo en el que no se encontró agua, algunas otras familias no continuaron el proceso, bien porque dejaron de pagar la cuota mensual, bien porque se desprendieron de sus acciones. Sin embargo fueron casos muy aislados.

De izquierda a derecha José Martínez Ordoño, José Antonio Picón García, don Emilio Pérez Manzuco y José López Ordoño, Col. particular Familia Picón Martínez.

El agua aforada por Los Decididos era propiedad de la gran mayoría de las familias alhameñas

El libro de “Entandes de Riego y de la Propiedad” que recogen las rectificaciones realizadas en marzo de 1982 recoge un número de 402 socios que se reparten 576 acciones distribuidas de la siguiente manera:

238 socios tienen una acción. Esta cifra supone la gran mayoría de las familias del pueblo. Otros 62 socios suscribieron 2 acciones; otros 12, lo hicieron de 3 acciones; 10 familias compraron entre 4 y 6 acciones. En este grupo se encuentra el ayuntamiento; 2 personas aparecen como propietarias de 8 acciones cada una. Otras 36 familias lo hacen de algo menos de 1 hora. Las 42 restantes son propietarias de entre 1’50  y 2’50 acciones.

Prácticamente la totalidad de los pequeños agricultores, por modestos que fueran, disponían al menos de una acción. En este sentido es de justicia apuntar el enorme sacrificio que para muchas de estas familias suponía el pago mensual de la cuota de 100 pesetas. Hay constancia de los sacrificios que algunas de esas familias más modestas hacían para continuar, año tras año, colaborando en este proyecto. Es significativo el recuerdo de aquel socio, cabeza de familia,  pensionista, que cobraba 300 pesetas mensuales y, religiosamente, todos los primeros días de cada mes entregaba sus cien pesetas a los responsables de recoger las cuotas. Podía faltar  para cualquier otro bien necesario, pero nunca para pagar la cuota de su participación en la búsqueda de agua.

Menos representativo numéricamente era el grupo de  socios que suscribieron entre 3 y 6 acciones. Se trataba, en su mayoría, de agricultores propietarios de fincas y, en muchos casos, del agua de la Fuente Principal y del Olivillo.

El Ayuntamiento también era propietario de 6 acciones, donadas por Los Decididos en pago del permiso que dio para que pasaran por sus terrenos las tuberías. Los que suscribieron 8 acciones no suponen más de dos personas. Se trata de José Artés de Arcos y de su mujer, Nieves Marcos Cardona.

Respecto al alhameño José Artés de Arcos, es de justicia reseñar el inestimable apoyo que, desde aquellos primeros trabajos en la mina del Barranco del Servalillo, prestó a estos jóvenes alhameños cuando apenas tenían experiencia en este tipo de trabajos. Hemos de añadir que la participación de Artés en la sociedad de Los Decididos fue una colaboración desinteresada que se tradujo en poner al servicio de esta sociedad, su reputado nombre en el mundo de los negocios y también, su experiencia. Artés no disponía de parrales en Alhama y no necesitaba el agua para el riego, pero suscribió sus acciones y, lo que resulta más de agradecer, ofreció sus atinados consejos de empresario, e incluso, realizó alguna compra de material para la Sociedad que, como es natural fue abonada por Los Decididos. Ocurrió así cuando hubo que comprar el primer compresor para el trabajo en la mina del Barranco. El aval de este empresario alhameño al firmar las letras, constituyó una inestimable ayuda, especialmente, durante los primeros años de trabajo.

Respecto a la propiedad del agua, hemos de añadir que una vez que ya se había encontrado agua, se inicia el proceso de escriturar cada una de las acciones a su correspondiente propietario. 

Comienzan los conflictos: Alicún denuncia la extracción de agua

El inicio del año 1970 llegó plagado de conflictos para Los Decididos. Un par de meses antes, el 14 de noviembre de 1969, la Comisión Pro-defensa de la Fuente y Balsa Principal de Alicún constituida por una parte de los propietarios y apoyados de manera encubierta por algunos propietarios del agua de la Fuente de Alhama, presentaba en el Juzgado de Primera Instancia de Almería una denuncia por las obras que se estaban realizando en la sonda La Deseada, en la cuesta de Juan Pascual, destinadas a la extracción del agua.

Hemos de retrotraernos unos meses en el tiempo, hasta el mes de agosto de este año 1969, cuando se afora el agua de esta sonda. Recordemos, además, que la sonda está situada en el término municipal de Alicún. Pues bien, ya desde los primeros días se inician una serie de protestas protagonizadas por una comisión de propietarios de la Fuente de Alicún con el argumento de que la Fuente y Balsa de ese pueblo puede perder parte su agua.

Miembros de la Junta Directiva Los Decididos acompañados del abogado de la Sociedad. De izquierda a derecha: Juan Calvache Carmona, José Antonio Picón, Emilio Pérez Manzuco, Juan Orta Martínez, Manuel López Pelayo. Col. particular Familia Picón Martínez.

Desde que afora el agua, Alicún desarrolla una actividad desenfrenada por paralizar las obras de la sonda. Primero, encargan un informe geológico, realizado por el ingeniero de minas Rafael Genio Sánchez, para determinar la posible repercusión en las aguas de Alicún del sondeo mecánico realizado en Alhama por Los Decididos.

Este documento recoge que la Fuente de Alicún tiene un caudal de 19,63 litros y concluyen afirmando que tanto la Balsa Principal de Alicún como el sondeo de la sociedad Los Decididos de Alhama de Almería pertenecen al mismo acuífero…
Por tanto, era muy posible que una explotación a través de un sondeo mecánico mermara las aguas de Alicún.

Se producen varias reuniones entre las dos sociedades buscando la solución a la posible merma del agua. Los Decididos ofrecen, en el supuesto de que disminuyera el agua de Alicún, compensar esa pérdida con agua de la sonda de Alhama, e incluso, alguna compensación añadida. Los propietarios de Alicún, por el contrario exigían que en el caso que ahora o en cualquier momento el caudal que en la actualidad tenían disminuyera, o dejara de manar, Los Decididos, automáticamente, dejarían de extraer agua de este pozo de la Cuesta de Juan Pascual, hasta que ésta retornara y la Fuente de Alicún recuperara sus litros. Exigían, además, que Los Decididos repusieran inmediatamente el caudal de agua perdido depositando en su balsa los litros correspondientes con la exigencia de que solo se podía extraer del pozo el agua necesaria para este cometido. Ningún agua se podía extraer para Alhama hasta que no se recuperaran los niveles que la Fuente y Balsa de Alicún tenía, y por supuesto, en caso de volver a menguar su caudal había que cerrar nuevamente el pozo. Añadían que todos los gastos a realizar tenían que ser sufragados por la sociedad alhameña . No hubo acuerdo posible. Las exigencias de algunos de los dueños del agua de Alicún no se podían aceptar, y menos cuando no se había producido descenso de caudal alguno. Asistimos al comienzo de un largo pleito que mantuvo en vilo a todo el pueblo y que paralizó los trabajos en el pozo.

Don Juan Pérez Pérez, el letrado que gestionó la creación de la sociedad de Los Decididos, representaba, en esta ocasión a los propietarios del agua de Alicún presentando el interdicto. Don Emilio Pérez Manzuco , reputado letrado almeriense, representaría los derechos de Los Decididos.  Denunciaba Alicún con su interdicto, que la realización de obra nueva en el pozo –se instalaban motores y tuberías- podía alterar el caudal de agua de su fuente. Después de alguna apelación  la sentencia dictada por los magistrados don Emilio Navarro Esteban y don Rufino Brea Malgarejo consideraba que no se podía admitir la consideración de “obra nueva”, que no entiende sus efectos cuando esta se encuentra ya virtualmente terminada. A este respecto, se evidencia que la obra denunciada estaba ya terminada cuando el día catorce de noviembre del pasado año se interpuso la demanda. Pues según había acreditado un notario, meses antes, de ese pozo manaron cincuenta litros de agua durante 24 horas. Y ahora lo que se hacía no era otra cosa que sustituir el motor diesel por otro eléctrico, pues esa sustitución en nada afecta a lo que constituye la obra nueva.

El fallo confirmaba la sentencia a favor de Los Decididos que ya había dictado el Juzgado de Primera Instancia de Almería en abril de este año 1970 alegando que no había razón para plantear esta demanda. 

Resulta fácil adentrarnos en el ambiente de júbilo que se desencadenó en el pueblo tras conocerse la sentencia. El sentir de Alhama quedó plasmado en unas letras y algunos poemasque nos acercan a los sentimientos de gozo de estos momentos.

Se une a este desarrollo agrícola alhameño el regreso de muchas familias emigrantes que, al disponer de unas horas de agua, volvieron al pueblo y pusieron en cultivo las tierras que abandonaron veinte años atrás.

Distintas personalidades durante el acto de inauguración de la Cascada. Niño Antonio Muñoz, Manuel Amate, Antonio Andujar, Jefe de Sindicatos, Pérez Manzuco, Mena de la Cruz, Juan Orta, José Antonio Picón, Antonio Abad y Ángel Barquero. Col. particular Familia Picón Martínez.

 

Grupo de accionistas junto a los miembros de la Junta Directiva y autoridades en el Frontón. En primer plano: Juan Gálvez, Manuel Rodríguez Cirera, Juan Arcos Ordoño, Cristóbal Rodríguez García, Manuel Amate Rodríguez, Manuel López Pelayo, Juan Mena de la Cruz, José Antonio picón, Juan Orta, Manuel Mazo López y Don Andrés. En segundo plano, Francisco Alonso, José Amate Rodríguez, José Galvez García, Tomás Ordoño, Cristóbal Abad y otros accionistas. Col. particular Familia Picón Martínez.

 

Las autoridades locales junto a don miguel Vizcaíno Marquez, Consejero de Estado, el Gobernador don Juan Mena de la Cruz, el abogado don Emilio Pérez Manzuco y la Junta Directiva de Los Decididos, por la calle del Médico Cristóbal Rodríguez López, camino de la Cascada. Col. particular Familia Picón Martínez.

En la década de los años setenta. Se inician nuevos sondeos

Apenas habían transcurrido un par de años  de aquella memorable fecha en la que Los Decididos aforaban su primer caudal. En estos años, las agricultores de Alhama, ya propietarios de agua, ampliaron notablemente la extensión de sus parrales. Se une a este desarrollo agrícola alhameño el regreso de muchas familias emigrantes que, al disponer de unas horas de agua, volvieron al pueblo y pusieron en cultivo las tierras que abandonaron veinte años atrás. Se ampliaba de este modo el número de fincas, por lo que se hacía necesaria una mayor cantidad de agua. Así mismo, intuyendo, por las experiencias anteriores, que la Sierra de Gádor escondía en su interior importantes veneros de agua, consideraron conveniente poner en marcha otros proyectos.

La Leona

En julio de 1970, se inicia un nuevo sondeo, muy próximo a La Deseada, en una propiedad adquirida con el pago de dos acciones en el término municipal de Terque. También, en esta ocasión, aconsejados por la misma empresa Caniles y Antonio Pérez de Murcia se acuerda que esta empresa pagaría los costes y, cuando apareciese el agua, ellos cobrarían sus emolumentos. Tras unos meses de intenso trabajo, y con una profundidad del pozo superior a los doscientos metros, se decide realizar el aforo. Nuevamente la suerte, en forma de un monumental chorro de agua, favorecía a Los Decididos. Tal era el aforo obtenido, que fue “bautizada” con el nombre de La Leona. Las mediciones que se realizaron dieron como resultado una cantidad de 110 litros por segundo. Desde ese momento se inicia la canalización para llevar el agua hasta la Balsa de la Media Luna y, desde allí, poder regar las tierras de esa parte del pueblo que, hasta estos momentos, carecían de agua para riego. Parecía increíble. Lejos quedaban ya los siglos de sequía que tan gravemente habían incidido en el desarrollo del pueblo. Alhama tenía 160 litros de agua por segundo para su consumo y el riego de la vega. Esta cifra se añadía a los litros que manaban de la Fuente Principal y del Olivillo más los de La Máquina. La situación no podía ser más esperanzadora.

Fue en estos meses cuando, siguiendo el consejo del letrado de la sociedad, se acuerda acogerse a una nueva figura jurídica transformando la primitiva Sociedad Civil Particular Los Decididos en una Comunidad de Regantes del mismo nombre. Los estatutos de la nueva comunidad se aprueban el 6 de noviembre de 1971 aunque no sería hasta febrero de 1972 cuando, en una Asamblea General celebrada en el cine Alisol el Secretario informaba de la disolución de la Sociedad y de la creación de una Comunidad de Regantes en la que se integraban todos lo socios propietarios del agua.

Imagen de la Cascada el día 4 de mayo de 1971 en el acto de su inauguración. Col. particular Familia Picón Martínez.

En la actualidad la Comunidad de Regantes Los Decididos cuenta con una cantidad aproximada de 265 litros de agua por segundo

La sonda de Terque

Un tiempo más tarde, Terque, que sufría también de la falta de agua, propone a Los Decididos llevar a cabo un sondeo conjunto. Considerando que este pueblo había manifestado en todo momento una actitud de colaboración cuando se realizaron los trabajos de La Leona, se acuerda en Asamblea iniciar los trabajos. Los realizaría la misma empresa que las anteriores y, en caso de obtener agua, ésta sería en un 60 por ciento propiedad de Terque y el 40 por ciento restante, propiedad de Los Decididos de Alhama. Era Presidente de la Comunidad Los Decididos, Francisco Segura que había sustituido a Manuel Amate Rodríguez por dedicarse éste último, a la gestión de la distribución del agua.  Las tierras donde se realizaron los trabajos pertenecían a José Antonio Picón García que cedió gratuitamente esta propiedad.
Hoy, treinta años después, este pozo sigue surtiendo de agua al vecino pueblo de Terque. Alhama que no necesita, de momento, esta agua mantiene sin uso su propiedad.

La sonda del Cementerio

Es la prospección de mayor profundidad, 502 metros, aunque el agua afloró a los 170 metros. Este pozo tiene un caudal de 40 litros por segundo, y es el agua de mayor calidad. Conforme se profundizaba en el pozo apareció un rico venero, muy profundo, que garantiza la existencia de agua durante mucho tiempo. Hoy, es el pozo que la Comunidad Los Decididos utiliza para sus riegos.

En primer plano: don Andrés Anés Fernández, cura de Alhama, el Gobernador, Juan Mena de la Cruz, Antonio Abad Marín, alcalde del pueblo, y Manuel Amate Rodríguez, Presidente de Los Decididos. En segundo plano, Francisco Segura Díaz, José Antono Picón y Pérez Manzuco. Col. particular Familia Picón Martínez.

La cueva de La Latera

Entre la sondas Terque-Los Decididos y La Leona, en el paraje conocido como Cueva de La Latera se inició un nuevo sondeo. Los agricultores de Alhama aunque ya eran dueños de un importante caudal, continuaron buscando agua porque las necesidades de la vega así lo aconsejaban. Coincide este proyecto con los años de mayor expansión del parral en la vega de Alhama. Es por eso, que se inicia este quinto proyecto de la Comunidad Los Decididos. Se llegó a profundizar hasta los 280 metros  para obtener 90 litros por segundo. Este pozo no tiene equipo propio de extracción eléctrica, sino que se gestiona desde la sonda más próxima. Así, en este pequeño espacio de terreno, la Comunidad cuenta con 200 litros de agua sin que la extracción en una afecte al nivel de agua de las otros sondas.

Plano de la zona y situación de los sondeos. 1. La Deseada, 2 La Leona, 3 Terque-Alhama, 4 La Latera, 5 Cementerios.

La sonda del Ayuntamiento

En el Moralillo, hacia 1969, el Ayuntamiento de Alhama propició la realización de un nuevo sondeo. Después de un tiempo de trabajo continuado, aforan un importante caudal de agua, unos 70 litros, que venían a complementar la oferta de agua del pueblo. Constituidos en una sociedad de propietarios tenían la particularidad de ser propietarios durante un periodo de cincuenta años y,  transcurrido ese tiempo, la propiedad pasaría al Ayuntamiento. En estas fechas, esta sonda riega toda la zona de invernaderos del pueblo.

Como epílogo

En la actualidad la Comunidad de Regantes Los Decididos cuenta con una cantidad aproximada de 265 litros de agua por segundo entre la sonda conocida como La Leona,  la sonda vecina situada en La Cueva de La Latera, la sonda compartida con Terque, la sonda del Cementerio y un resto de La Deseada.

Hoy, esta primera sonda, La Deseada, que tanto contribuyó a la expansión económica del pueblo, ha ido reduciendo su caudal al realizar Alicún un nuevo sondeo muy próximo a ella. Tanta agua ha perdido que ya no es rentable mantenerla en uso, de ahí que se hayan desmantelado sus instalaciones.

En un epígrafe anterior se ha tratado sobre la manera en que se distribuye el agua en la Comunidad de Riego Los Decididos. A lo dicho habría que añadir que a una acción de la Comunidad, una hora en la tanda, comprende toda la cantidad que arroja cada uno de los pozos, o sea los 265 litros si fuese necesario. En todo caso, el propietario, deberá de aportar los costes derivados de su extracción, de acuerdo con las cuotas establecidas por la comunidad.

Finalmente señalar lo que significó esta iniciativa para sacar al pueblo del estado de postración al que se veía sometido por la falta de agua y por encontrarse la poca que había en manos de unos pocos propietarios que hicieron de su posesión un lucrativo negocio.

También el tesón que mostró todo el pueblo de Alhama para continuar trabajando sin desmayo,  a pesar de las frustraciones provocadas por los primeros fracasos.
Y de una manera muy especial, la deuda de gratitud que Alhama y todas sus gentes tienen contraída con este grupo de hombres, visionarios de un ideal, que lucharon duramente por transformar la situación socioeconómica del pueblo, en unos años en los que la emigración era la única esperanza de una vida mejor para muchos hombres y mujeres de Alhama.

En nombre del investigador Emilio García Campra, autor del estudio sobre el agua de la Fuente y Balsa Principal  en Alhama, y en el mío propio deseamos agradecer con estas líneas, la intensa y desinteresada colaboración con el préstamos de documentos originales, en unos casos, con sus recuerdos y vivencias, en otros, que hemos obtenido de estas personas. Nuestro más sincero agradecimiento.

Manuel Amate Rodríguez
María Muñoz Díaz
Manuel Amate Tortosa
Nicolás Martínez Artés
Tomás Ordoño Artés
Antonia Ordoño Muñoz
José Antonio Picón García
Joaquín Rodríguez Leiva
María Rodríguez Orta

Canciones populares nacidas del alma del pueblo cuando se encontró el primer caudal de agua

Se ha vestido la mañana

Se ha vestido la mañana
de flores y de cantares
porque Alhama tiene agua
para regar sus parrales

¡que viva la vida!
¡que viva el amor!
que vivan Los Decididos
orgullo de la nación

Al lado del juego de pelota
hay una bonita cascada
que por el monte chorrea
y regando está las parras

Las parras tendrán más vida
como el enfermo inyectado
y no serán conocidas
a la vuelta de unos años

¡Que vivan los Decididos!
gritamos todos muy fuerte
que tengan su recompensa
que bien que se lo merecen

Alhama ya no es la Seca
que eso ya pasó a la historia
que gracias a Los Decididos
agua tenemos de sobra

                   Una alhameña

Los Decididos y Salmerón

Pueblo de Alhama, pueblo de historia
eres de Almería orgullo y blasón
tienes la gracia de Andalucía
y la nobleza en el corazón.

Fuiste la cuna de hombres ilustres
viste nacer a Salmerón
grandes pintores como Moncada
que hoy son orgullo de la nación.

Solo una cosa siempre añoraste
el tener agua para regar
mucho dinero siempre gastaste
mas nunca diste con gran caudal.

Los Decididos hombres de hoy
con maquinaria y tenacidad
han trabajado tras largos años
y han logrado agua encontrar.

Hoy ya tus tierras no estarán secas
y tus parrales uvas darán
con el cultivo de tus hombres
en los mercados las envidiarán.

Nos despedimos pueblo querido
con alegría y admiración
diciendo ¡Vivan Los Decididos!
que nos han traído la salvación

Francisca Rivas

Los Decididos

Se ha reunido en Alhama una gran comunidad,
De parraleros sedientos para el agua buscar
Próximos a quinientos son los que se han reunido
Y de nombre le hemos puesto, la Sociedad de Los Decididos,
El nombre de decididos bien merecido le está
Porque ellos han conseguido, con energía poder triunfar.

Cuanto trabajar, dinero gastar ocho años seguidos
Y sin descansar no dejan de buscar estos Decididos
A otro sitio van y con gran caudal el Señor nos premia
Oye mi cantar vamos a regar, vamos a regar, mujer alhameña.

En la Cuesta de Juan Pascual donde el agua se aforó
en jurisdicción de Alicún  y unos señores nos denunció,
dos juicios se celebraron con fallo a nuestro favor,
ganando Los Decididos que por justicia tenían razón.

Cuanto trabajar, dinero gastar ocho años seguidos
Y sin descansar, no cesan de buscar estos Decididos,
A otro sitio van y con gran caudal el Señor nos premia
Oye mi cantar vamos a regar, vamos a regar, mujer alhameña.
                                  
Francisca Rivas

NOTAS:

Libro de actas de las subastas de agua realizadas por la Junta Pro-Defensa de la Fuente y Balsa Principal de Alhama de Almería. Acta de 20 de agosto de 1965

El Observador Mercantil, 16 de mayo de 1906

“La tragedia de los pueblos secos. El caso de Alhama”. El Pueblo, 20 de Julio de 1930

Debo esta información a la amabilidad de Manuel Amate Rodríguez y José Antonio Picón García

Archivo particular José Antonio Picón García. El día 4 de agosto de 1962 se constituye la sociedad ante el notario don Antonio Galisteo Gámiz.

La primera directiva se eligió en la reunión celebrada el 14 de mayo de 1961

Un estudio detallado de los estatutos lo encontramos en: MAZO LÓPEZ, C. y LÓPEZ MARTÍNEZ, C.M. “Los Decididos: constitución y estatutos” El Eco de Alhama, nº 2 P. 11-13

La sociedad de Los Decididos pagaría los costes de estas acciones y el dueño disfrutaría en un futuro del posible beneficio de la propiedad del agua

Archivo de la Sociedad Los Decididos en adelante A.S.D. Contrato suscrito entre don Manuel Amate Rodríguez, Presidente de Los Decididos y don Antonio Pérez García, gerente de la empresa de captación de aguas.

La Voz de Almería “Alhama de Almería. En busca del agua ansiada”, 19 abril de 1969

La Voz de Almería de 20 de agosto de 1969

A.S.D. Comunidad de Regantes Los Decididos, “Entandes de riego y propiedad fiel reflejo de las escrituras de constitución”

A.S.D. Informe técnico hidro-geológico elaborado por el ingeniero de minas Rafael Genio Sánchez

A.S.D. Documento presentado por la Comisión Pro-Defensa de la Balsa y Fuente Principal de Alicún en el mes de mayo de 1970 a la Sociedad Los Decididos

Este letrado vino a sustituir al abogado don José Parrilla que, hasta estas fechas, había sido el abogado de la sociedad. La importancia del conflicto generado por Alicún aconsejaba ponerse en manos de un profesional de la experiencia de don Emilio Pérez Manzuco

Estatutos de la comunidad de Regantes “Los Decididos” Alhama de Almería, Almería, Imp. Minerva. S.f.