EL ECO DE ALHAMA NÚMERO 23 PÁGINAS SALUDABLES
 

EL ESTRÉS. "DE NECESARIO Y FUNDAMENTAL PARA NUESTRA VIDA, A SER CAUSANTE DE ENFERMEDADES"

Manuel Artés López, MÉDICO PSIQUIATRA. SALUD MENTAL ÁREA NORTE DE ALMERÍA.

Mª Delia Segura Martínez, DIPLOMADA EN ENFERMERÍA. SALUD MENTAL ÁREA NORTE DE ALMERÍA


           
El estrés es una respuesta automática del organismo a cualquier cambio ambiental, externo o interno, mediante la cual se prepara para hacer frente a las posibles demandas que se generan como consecuencia de la nueva situación
            Es una reacción normal de la vida de las personas de cualquier edad. Está producido por el instinto del organismo de protegerse de las presiones físicas, emocionales o, en situaciones extremas, de peligro. El desencadenante del estrés (Estresor) puede ser un suceso, una situación, una persona, un objeto, el aburrimiento, la imaginación,... etc.
            Existe en todos los pueblos y culturas. Siempre que el hombre actúa con otras personas y con el entorno, se genera una cierta cantidad de estrés.
            Un cierto grado de estrés o excitación es esencial para nuestra salud y rendimiento. Sin el impulso que proporciona el estrés, no somos capaces de conseguir nada, la total ausencia de estrés equivale fisiológicamente a la muerte.
            Hoy vivimos la era del cambio.
            El siglo XX se denominó a veces el siglo del estrés y exigió una adaptación sin precedentes tanto de jóvenes como de mayores.

EL PROBLEMA DEL ESTRÉS
Lo que en situaciones apropiadas puede salvarnos la vida, puede convierte en un enemigo mortal cuando se extiende en el tiempo. Para muchos, las condiciones de hacinamiento, las presiones económicas, la sobrecarga de trabajo, el ambiente competitivo, etc., son circunstancias que se perciben inconscientemente como amenazas. Esto nos lleva a reaccionar a la defensiva. El organismo reacciona ante estas situaciones con un  procesamiento más rápido y potente de la información disponible, posibilitando la  mejor búsqueda de soluciones y seleccionando conductas adecuadas para hacer frente a las demandas de dicha situación. El organismo se prepara para actuar de forma más rápida y vigorosa. Se conectan gran cantidad de mecanismos (aumenta el nivel de activación fisiológica, cognitiva y conductual), lo que supone un desgaste importante para el organismo. La mayoría de personas en situaciones de peligro desarrollan fuerzas insospechadas, saltan grandes obstáculos o realizan maniobras prodigiosas.  Si el estrés es episódico no hay problemas, pues el organismo tiene capacidad para recuperarse. Si se repite con excesiva frecuencia, intensidad o duración, puede producir la aparición de trastornos psicofisiológicos.

            CAUSAS:
Cualquier suceso que genere una respuesta emocional: tanto situaciones positivas (el nacimiento de un hijo, matrimonio) como negativas (pérdida del empleo, muerte de un familiar).
Puede surgir en situaciones normales, como esperar demasiado en una cola. Estas situaciones que provocan estrés en unas personas pueden ser insignificantes para otras.
El estrés es causado por el instinto del cuerpo de protegerse a sí mismo. Este instinto es bueno en emergencias, (si vamos por la carretera y un coche viene adelantando, en décimas de segundo decidimos si nos salimos de la carretera o tenemos espacio suficiente para cruzarnos los tres coches). Es él que nos hace plantearnos y conseguir los retos en nuestra vida diaria (cambiar de trabajo, empezar a salir con la pareja, hacer un examen…). Pero éste puede causar síntomas físicos cuando las situaciones son imaginarias (nuestra mente puede pensar que le va a ocurrir algo a un ser querido: hijo, pareja, familiar, amigo…, la mente lo vive como real, pero en realidad estamos acostados o sentados en el sofá y nuestro ser querido lo esta pasando bien). El cuerpo genera gran cantidad de energía que nos prepara para una situación que no existe en la realidad y como no podemos actuar, se trasforma esta energía en sentimientos de intranquilidad, temor, preocupación, llanto, opresión en el pecho, nauseas, insomnio….

                        SIGNOS Y SÍNTOMAS
Los síntomas más comunes son:

TRISTEZA
ANSIEDAD
PALPITACIONES
OPRESIÓN EN EL PECHO
INSOMNIO
INDIGESTIÓN
SARPULLIDOS
DISFUNCIÓN SEXUAL
DOLORES DE CABEZA
NERVIOSISMO
BOCA SECA

COMO RESPONDE NUESTRO CUERPO
            El estrés es la respuesta del organismo ante una situación de peligro. En la que, el organismo se prepara para combatir o huir mediante la secreción de sustancias como la adrenalina (producida principalmente en las glándulas "suprarrenales" o "adrenales", llamadas así por estar ubicadas adyacentes al extremo superior de los riñones). La adrenalina se distribuye por toda la sangre y es percibida por receptores especiales en distintos lugares y órganos, que responden preparándose para la acción:

  • El corazón late más fuerte y rápido.
  • Las pequeñas arterias que irrigan la piel y los órganos menos importantes para la acción (riñones, intestinos), se contraen para disminuir la pérdida de sangre en caso de heridas y para que llegue mas sangre al cerebroy los órganos importantes en la acción (corazón, pulmones, músculos..).
  • La mente aumenta el estado de alerta.
  • Los sentidos se agudiza

¿Cuál es la diferencia entre sentirse estresado y tener un trastorno de ansiedad?
            El estrés puede provenir de cualquier situación o pensamiento que nos haga sentir frustrado, furioso, nervioso o incluso ansioso y como hemos dicho antes lo que es estresante para una persona no necesariamente es estresante para otra.
            La ansiedad es un sentimiento de aprehensión o miedo, cuya causa no siempre se conoce o se reconoce y va a generar un continuo sufrimiento.

            CONSEJOS Y RECOMENDACIONES PARA EVITAR EL ESTRÉS
Dormir de 7 - 8 horas para un buen funcionamiento de nuestro organismo durante el día.  No acostarse tarde. Realizar actividades relajantes antes de ir a dormir (leer, escuchar música tranquila...). Levantarnos con el tiempo suficiente para acudir al trabajo puntualmente. Si notamos que las horas de sueño son escasas, procuraremos dormir una siesta no superior a 15 minutos.
Evitar excitantes: No consumir drogas. Evitar el consumo de café, té, tabaco y alcohol.
Buscar ambientes agradables: Debemos huir de los ambientes  estresantes. Procuraremos un entorno lo mas relajante posible, sobre todo en el trabajo.
Organización: Planificaremos las actividades con antelación, dejando algunos huecos para imprevistos. Así ahorramos preocupaciones, sobresaltos y olvidos.
Priorizar: No intentaremos abarcarlo todos. El día solo tiene 24 horas. Seleccionaremos las actividades más importantes, aprendiendo a delegar en los demás.
Solucionar los problemas: Afrontándolos, no escondiéndolos. Cuando vemos que somos capaces de solucionarlos nos sentimos mucho mejor.
Tomar decisiones: Las tomaremos siguiendo un proceso lógico:
            Plantear el problema, buscar posibles soluciones, analizaremos cada una de ellas y elegiremos las mejores.
            No existe la solución perfecta.
            Una vez decidido, no volver a dudar; esto crea más estrés.
No ser catastrofista: El estrés que nos produce una situación,  va a depender de las situaciones que hemos previsto.
No complicarnos más la vida: En épocas de tempestades no añadir nuevas dificultades a la vida. (Ahora no es momento de dejar de fumar, ni de cambiar de casa, ni de trabajo…) En épocas de calma se deciden las cosas importantes.
Hacer ejercicio: Practicar algún deporte de forma moderada y regularmente. Evitar las actividades físicas extenuantes. Andar 30 minutos al día puede ser suficiente; ayuda a relajarnos.
Cuidar la alimentación: Comer sano; aficionarse a la dieta mediterránea (No debe faltar el aceite de oliva, cereales, pescado, ave, verduras, legumbres y frutas. Evita las comidas copiosas con exceso de azúcarrefinada, grasas, frituras o huevos). Aprovechar el momento de la comida para desconectar y olvidarse de las preocupaciones.
Practicar el “ocio”: Dedicar los fines de semana y las vacaciones a descansar y cultivar aficiones. Dejar el trabajo en la oficina.
Fomentar las relaciones sociales: Cuidaremos a las personas más próximas a nuestro entorno y dejaremos que nos cuiden.
            No es momento de sacar a flote problemas del pasado
            Evita los conflictos y las confrontaciones.
Minimizar el problema: Nadie está libre de problemas emocionales. No podemos dejar que el estrés domine nuestra existencia (no vayas delante de las cosas). Ni estamos enfermos, ni vamos a volvernos locos. Dentro de poco lo controlaremos perfectamente.
Olvidarse del ¿Qué dirán?: Actuaremos con naturalidad. No preocuparnos por lo que los demás puedan pensar de nosotros o de nuestros problemas. Nunca lo vamos a saber.
Aprender a decir “NO”: Simpatizaremos y diremos algo amable a nuestro interlocutor, pero si le tenemos que decir no hay que hacerlo directamente y sin justificaciones. Si queremos ayudarle, lo haremos de una forma que sea  aceptable para nosotros.
Dejarse ayudar: Hay mucha gente dispuesta a echarnos una mano (amigos, familiares, médicos…). Aprenderemos a llamarlos y pedirles ayuda.
Superar los miedos: Haremos una lista con las cosas que nos producen temor y las iremos afrontando, empezando por la de menos miedo. No podemos dejar que un miedo irracional nos limite o nos cree dificultades.
Premiarnos: Reconocer nuestros avances, felicitarnos por los progresos y premiarnos cuando consigamos ciertos objetivos. Nunca debemos menospreciar  nuestros logros por pequeños que sean.
Aprender a relajarnos: Informándonos de las técnicas de relajación. Practicando diariamente técnicas de respiración diafragmática, relajación muscular…