EL ECO DE ALHAMA NÚMERO 21 Y ADEMÁS...
 
Manuel Antonio Rodríguez Martínez.

Milano:

La historia de una ilusión

 

Eran los años de la transición española, pero las estructuras del Antiguo Régimen seguían intactas, el cambio aún no se había producido. La situación actual todavía era un sueño, había que luchar para conquistar las libertades, dejar de ser súbditos para llegar a ser ciudadanos de pleno derecho. En este contexto nace Milano en el mes de marzo de 1978 como Boletín mensual de información de la agrupación cultural del teleclub de Alhama de Almería. En su primera editorial se decía: "Somos, tan sólo personas, que hemos empezado a tomar conciencia de lo que cotidianamente sucede a nuestro alrededor, aquí en nuestra comunidad, que sentimos gran inquietud por su futuro, y que, conscientes de nuestras limitaciones, recabamos la ayuda, solicitamos la colaboración o, al menos, el apoyo moral de todos y cada uno de ustedes".

 

 

Esta frase resume cuáles eran las aspiraciones y las ilusiones de aquellos jóvenes que iniciamos Milano. Hay quien piensa que la cultura no soluciona los problemas, pero nosotros pensábamos que al menos los plantea, los expone, hace a las gentes conscientes de su realidad y de las injusticias que sufren, las exponen y las hacen llegar a la conciencia de las personas de buena voluntad. Y esto es un arma contra la injusticia social y la opresión ejercida por aquellos que desearían vernos ciegos y mudos, sumisos y temerosos de su poder.

De aquellas primeras reuniones recuerdo que alguien sugirió que el nombre del periódico podría hacer referencia al Cerro de la Cruz, y se acordó poner el antiguo nombre de dicho cerro, Milano. Nuestra redacción se ubicaba en el salón de actos parroquial alrededor de la antigua mesa de tenis, donde allá por los años sesenta tantos niños de la localidad aprendimos a jugar al ping-pong. Don Luciano abrió las puertas de aquel salón para que las gentes de Alhama pudiéramos dialogar y construir nuestro futuro. Aquel primer grupo carecía de un líder definido, en él las decisiones se tomaban democráticamente y todos estábamos en el mismo plano y las puertas abiertas a cualquier persona que quisiera asistir a nuestras reuniones.

 

Había que luchar para conquistar las libertades, dejar de ser súbditos para llegar a ser ciudadanos de pleno derecho.

 

El grupo crecía, y allí coincidían gentes de todas las edades, y a todos nos unía una gran ilusión: ser más solidarios luchar por la libertad y construir un futuro en común.

Desde el primer momento a través de la sección de cartas se empiezan a recibir las primeras felicitaciones por su puesta en marcha. Las gentes recibieron con ilusión el primer ejemplar, y pronto llovieron las suscripciones. Del primer ejemplar se vendieron 450 ejemplares a 16 pts la unidad. Las tiradas se estabilizaron alrededor de los 500 ejemplares, y el precio por ejemplar era de 25 pts, lo que permitía cubrir los gastos de edición que se generaban.

 

 

Los encargados de su distribución en la localidad, éramos mi amigo Nicolás Marín y yo. Distribuimos el pueblo en seis zonas, cuyos originales aún conservo, especificando en ellas las calles y las direcciones de las personas suscritas. Cuando llegaba el periódico nos repartíamos las zonas por parejas y lo ofertábamos también casa por casa a los no suscritos. En dos o tres horas 12 personas habíamos repartido el periódico. Los no vendidos se ofertaban en algunos comercios y sobretodo en la peluquería de Cecilio.

Milano también sobrepasó los límites del pueblo, e incluso las fronteras del país. De esta sección se ocupaba Miguel Navarro. Muchos alhameños recibieron con alegría noticias mensuales de su querido pueblo, e incluso participaron activamente en el periódico con artículos y cartas.

El ser humano continuamente se renueva y aprende, pero cuando se es joven las experiencias dejan una huella más profunda. El ejemplo de dedicación desinteresada, que yo viví de primera mano, la generosidad y las ansias de libertad de aquellas personas maduras del grupo me impactó positivamente, y cada vez lo valoro más y consigue que mi cariño por Alhama no decrezca.

 

Ante la ausencia de oposición en el Ayuntamiento, Milano fue considerado por muchos como la oposición política al poder establecido.

 

Los miembros más jóvenes del grupo conservamos nuestra amistad y seguimos interesados por la realización de proyectos culturales y de carácter social. Estas son para mí las mejores lecciones de aquella experiencia.

Hay un hecho crucial en la trayectoria de Milano, que fue la ola de calor de los días 18 y 19 de julio de 1978. Las pérdidas ocasionadas en la cosecha de uva y en las parras fueron cuantiosas, agravadas por la falta de ayudas por parte del Estado y por la economía de subsistencia de aquella época. Desde el primer momento nos movilizamos a favor de los parraleros. Aquel verano se suspendieron las fiestas y, a través de nuestro grupo, se organizó un acto cultural el 10 de agosto en la terraza Alhambra en solidaridad con los damnificados. Participaron cantantes, grupos de mímica y teatro, poetas y escritores de toda la provincia, que expusieron de forma agradable las reivindicaciones sociales y humanas más sentidas por nuestros agricultores. Desde entonces las gestiones en pro de los damnificados se convirtió en una sección fija del periódico, como también lo eran la editorial, las cuentas claras, el movimiento demográfico, personajes y hechos de Alhama, las noticias locales y las cartas a Milano. También, durante 15 números se editó un trabajo de investigación, realizado por Antonia Ordoño Muñoz, que versaba sobre el agua a través de los tiempos en Alhama.

 

 

Prácticamente ningún tema de carácter social fue ajena a Milano, que también se hizo eco de la primera huelga del Magisterio Español desde hacía más de 40 años, entre el 18 de abril y el 8 de mayo de 1978.

 

El Milano se despidió en diciembre de 1979 con 17 números y casi dos años de vida entre nosotros.

 

Ante la ausencia de oposición en el Ayuntamiento, Milano fue considerado por muchos como la oposición política al poder establecido, ya que por entonces no estaban muy claros los límites de la actividad política, todos luchábamos por un futuro mejor. El 3 de abril de 1979 se realizaron las primeras elecciones municipales desde hacia más de 40 años, y el día 19 del mismo mes tomaron posesión los 11 concejales. Este hecho abría en Alhama nuevos cauces de expresión y comenzaba la andadura democrática. Después de haber sorteado numerosas trabas, desde agosto se convirtió en revista bimensual y Milano se despidió en diciembre de sus lectores. Fueron 17 números y casi dos años el tiempo que anduvo con nosotros.