EL ECO DE ALHAMA NÚMERO 19 ECOLOGÍA Y MEDIOAMBIENTE
 

Rodolfo Caparrós Lorenzo:

Geógrafo y urbanista. Consultor de planificación territorial, paisajística y estratégica. Miembro del Instituto de Estudios Almerienses y vocal de Paisaje y Territorio del Ateneo de Almería.

Balates y terrazas

en Alhama de Almería (1)

En este artículo se proponen distintas reflexiones sobre el paisaje de ladera mediterránea, presidido por el aterrazamiento, y se plantean diferentes cuestiones acerca del abandono y la vigencia de esta práctica agraria, y de las múltiples implicaciones presentes en su gestión. Se inserta en una línea de trabajo sobre paisaje rural almeriense, que vengo impulsando desde hace años, y en torno a la cual pretendo consolidar grupos de trabajo y de proyecto. Esta línea de trabajo tiene diferentes puestas en escena (investigación pura, investigación aplicada, técnicas de proyecto, divulgación, promoción, ayuda a la legibilidad). Dentro de la de divulgación cabe interpretar este artículo, que a petición de la redacción de "El Eco de Alhama", tengo el gusto de someter a consideración de los lectores. En su elaboración, he tenido oportunidad de profundizar en el conocimiento de las tierras alhameñas hasta el punto de plantearme una investigación de mayor calado, que a día de hoy viene desarrollándose en colaboración con Conchi Ruiz Alonso, que a su condición de alhameña, une su interés por el paisaje rural y su práctica profesional en el Grupo de Desarrollo Rural de la Alpujarra, lo que la sitúa en una perspectiva de conocimiento-acción que me resulta especialmente grata.

La extensión del artículo ha aconsejado dividirlo en dos entregas. En esta primera, se plantean los términos de referencia del tema y del enfoque, y se contextualizan geográficamente las características de la zona de Alhama en el ámbito de la mampostería provincial. En la segunda, cuya publicación está prevista para el próximo número de "El Eco", se profundiza en los distintos ciclos productivos que han estimulado la colonización agraria de las laderas alhameñas, y se plantean cuestiones de índole práctica sobre la gestión de las invariantes paisajísticas del medio rural en Alhama. Con los trabajos que desarrollo sobre esta cuestión pretendo despertar la curiosidad y estimular el conocimiento de datos esenciales de nuestra identidad, en un intento de recuperación de una memoria cuyo deterioro corre en paralelo al de los elementos materiales que le sirven de fundamento.

La Panorámica muestra el protagonismo de las soluciones de terraza en el entorno de Alhama y el abandono del cultivo de uva
1. - La cuenca mediterránea tiene unas características ambientales comunes en todos sus cuadrantes (régimen pluviométrico estacional, con largos periodos de sequía, importantes pendientes medias en las laderas litorales, escaso desarrollo de los suelos, alta exposición a la erosión). El aterrazamiento de las laderas mediterráneas es la respuesta humana a esta serie de factores físico-ambientales, y constituye el dato geométrico de los desequilibrios entre el tamaño del grupo humano residente y la capacidad del medio de proporcionar nutrientes para su sustento. De esta manera, una respuesta humana adaptativa interfiere en los flujos ecológicos, denotándolos, haciéndolos explícitos. En las zonas del Mediterráneo donde estos factores se dan de una forma más radical -y Almería es una de ellas-, esta respuesta humana se generaliza y alcanza una extensión y sofisticación que la convierte en un dato cultural de gran interés.
La suma de una serie de necesidades imperiosas produce una solución de enorme eficacia, que se constituye en el fundamento de la ocupación humana del espacio. En un contexto de escasos espacios de topografía favorable, con unos aportes de lluvia irregulares y violentos, con laderas de pendientes pronunciadas, con unos suelos pedregosos y de escaso desarrollo, y con unos procesos erosivos que producen una pérdida sistemática de agua y suelo, la solución se hace evidente: con las abundantes piedras presentes en los pagos se levantan muros de mampostería de piedra seca, que permiten la nivelación de terrazas, el escalonamiento de las laderas. Este escalonamiento fija el suelo, permite el aprovechamiento del agua, e
Este balate en dos escalones soporta una gran masa de tierra para parral, como ponen de manifiesto los restos del emparrado.
incrementa la superficie de suelo productivo. Se trata de aportar energía de fuerza de trabajo para alterar la lógica de la ladera, presidida por la ley de la gravedad. En ocasiones, esta aportación de energía es mayor que los relativos y aleatorios rendimientos de esta forma de regadío eventual pasivo que constituyen los aterrazamientos de
secano. El heroísmo de esta forma de adaptación es consecuencia de la desesperación ante la falta de respuesta del medio frente a una demanda creciente por parte del grupo humano. Estos balates de la desesperación, del hambre, reflejan momentos críticos de nuestra historia territorial. Pero hay otros balates, menos extremos, menos desesperados, que forman parte del conjunto de dispositivos de aprovechamiento hídrico en ladera, cuya finalidad no es meramente pasiva, sino que se sincronizan con las acequias, azudes, zimbras, y permiten otro tipo de alianza con la fuerza de la gravedad para conseguir conjuntos irrigados en ladera. Nos encontramos, en consecuencia, con que la
Sobre un basamento rocoso, balate de caliza y dolomía. Al fondo, Sierra Alhamilla.

estrategia de laminación de la escorrentía superficial, se integra con la de organización por gravedad de riegos a partir de sistemas de acequias: los balates son un elemento transversal en la clásica distinción secano/regadío, de tan marcado contraste en un entorno árido como el almeriense.

2. - Reconocidos los factores estructurales y específicos de la proliferación de la mampostería de piedra seca en el espacio rural almeriense, nos resta enfrentarnos a su contundente presencia, para acercarnos con una mirada paisajística. ¿Qué nos dicen los balates, pedrizas, ribazos, terrazas, paratas -que con todos estos nombres son conocidos en nuestra tierra-? ¿Qué información pueden transmitirnos? ¿Cómo acercarnos a su "lectura"? Proponemos aquí el siguiente esquema de interpretación de los balates.

Interpretación litológica.

Los balates se erigen a partir de piedra presente en el predio o pago en que se levantan. En consecuencia, entresacan de los paquetes de tierra piedra que es expuesta en un plano sensiblemente vertical: constituyen una exposición litología local. Una lectura de los balates nos permite extraer información de la facies litológica local. Excepciones: los balates junto a las ramblas se benefician del factor transporte que facilitan los cauces, de manera que podemos encontrarnos piedra procedente de diferentes unidades litológicas, aguas arriba, que han sido transportadas por la rambla. Por extensión, la comparación entre piedras de balates de zonas distintas nos permite detectar las discontinuidades entre las grandes unidades litológicas. Tenemos un ecomuseo de la litología de nuestra tierra, heredado, no gestionado y amenazando ruina.

Interpretación sistémica.

Los balates y paratas pueden leerse individualmente o por su inserción en un sistema de mayor ámbito. La interrelación entre balates, la sincronización entre los que laminan las laderas vertientes y los que

Esta balsa ocupa el lugar de una parata en la disposición de cañada

laminan el fondo de valle permite vislumbrar su aportación a una solución conjunta. Los balates solitarios nos hablan de su desvinculación. En el primer caso, más frecuente, un balate puede interpretarse según su posición en el funcionamiento sistémico, lo que permite una clasificación sistémica funcional. En los sistemas lineales, hay algunos muros maestros que soportan mayor carga, y cuya construcción pone de manifiesto la especial importancia de su concurso.

Interpretación constructiva.

Las técnicas constructivas de los balates son variadas, dependiendo de tres factores: la arquitectura necesaria (relación de pendiente entre parata y balate), las piezas disponibles y la pericia de los constructores. Para balates de
Textura, coloración y tamaño característico de un balate de piedras calizas. El orden constitutivo evidencia un recrecimiento del muro. Predominios de oxidaciones oscuras de las dolomías de Sierra de Gádor.

porte medio o pequeño, y, especialmente, para los aislados, la construcción se impulsa mediante un conocimiento difuso y ampliamente instalado en los habitantes del medio rural.Los balates de gran porte, y la planificación de los sistemas de balates (cañadas, cuencas) requieren una depurada técnica constructiva, requieren oficio. Tanto el conocimiento difuso como el especializado han proporcionado un acerbo de conocimientos, de léxico, de técnicas, que constituyen el entramado inmaterial de lo que comparece ante nosotros: la obra. La técnica balatera constituye un conocimiento en sí, digno de ser documentado y preservado, tanto como la materialidad de las obras erigidas en su virtud. Pero el análisis de la técnica constructiva nos permite también una interpretación que conecta con la información socioeconómica: especialización del trabajo, remuneración en metálico, conductas solidarias, distribución del conocimiento.

Interpretación territorial.

La lectura de los sistemas de balates nos permite una intepretación territorial, en tanto que exponente de un momento histórico especial de la relación entre los factores del medio y la capacidad humana de interactuar con él. Una buena disección de las diferentes interpretaciones que aquí se plantean desemboca siempre en una reflexión territorial: es posible interpretar estrategias adaptativas ante un marco de condiciones y restricciones impuestas por la dinámica física de un territorio. Cuando estas estrategias son generalizadas, no nos encontramos ante un proyecto de explotación, sino ante un sistema territorial, entendido como un conjunto de elementos sincronizados e interrelacionados para soportar una apuesta colectiva por la subsistencia. Las crisis, los cambios de estrategia territorial, como los que se vienen produciendo en las últimas décadas, nos informan sobre la presencia de nuevos factores estructurales y nos emplazan a una reflexión de fondo sobre lo que es permanente y lo que es volátil en el entramado de relaciones que constituyen y fundan en cada momento histórico el territorio.

Interpretación evolutiva.

Es posible una arqueología de la mampostería de piedra seca. Desde el neolítico, la mampostería de piedra seca ha estado en la base de la organización humana del espacio. La relativa fragilidad de esas construcciones obliga a una gestión del mantenimiento a lo largo del tiempo, lo que dificulta su datación, que es posible por asociación con momentos históricos documentados. En todo caso, la evolución de estas construcciones nos permite un acercamiento a la secuencia histórica de ocupación del espacio y a las correspondientes estrategias territoriales.

Interpretación socioeconómica.

Como quedaba apuntado en el texto de la interpretación constructiva, del análisis de los balates se pueden deducir interesantes consideraciones acerca de la organización social del grupo humano, de su estratificación, especialización, y de la presencia o ausencia de un régimen de intercambios evolucionado. Entre estos intercambios se incluye el de técnica y mano de obra por salario u otro tipo de precio. La vocación comercial o de subsistencia de la producción primaria está en la base de esta diversificación en las funciones productivas.

< Piezas de toba aportan una particular textura a este balate

 

> Con un notable cambio de escala, los invernaderos siguen reconociendo la lógica de la ladera. Antiguas paratas de parra dedicadas al cultivo del olivo.

Interpretación hidrológica.

La función esencial de laminación de la escorrentía del dispositivo de terrazas tiene una evidente repercusión hidrológica. El efecto de estas construcciones en el funcionamiento hidrológico de las cuencas es un dato que se percibe en la gran escala, y que requiere técnicas de análisis específicas, no aportadas por la observación local. El deterioro de los sistemas de terraza tiene una evidente repercusión en la dinámica erosiva y en el funcionamiento de las cuencas.El capital social acumulado históricamente por los dispositivos de laminación de ladera, desvinculado de la intención económica original, ha sufrido una gran devaluación. La observación del comportamiento hidrológico que es consecuencia del deterioro de estas construcciones nos permite reivindicar el valor ecológico de ese capital, lo que aconseja un reflexión profunda sobre la gestión necesaria para el mantenimiento de ese tramo de valor.

Interpretación institucional.

El esfuerzo colectivo necesario para el mantenimiento de los sistemas de terrazas nos enfrenta a un dato básico del funcionamiento del grupo humano en un entorno árido: la solidaridad. La necesidad de cooperación para el funcionamiento del sistema, muy evidente en los espacios irrigados, adquiere una dimensión adicional si consideramos el interés colectivo del mantenimiento de cada uno de los muros de soporte, lo que nos emplaza al conocimiento de las formas de organización de ese mantenimiento, y a la dimensión institucional de su gestión.

Interpretación simbólica.

El conjunto de capacidades explicativas de la mampostería, aquí someramente enunciadas, nos permite plantear la hipótesis básica del conjunto de trabajos que se llevan a cabo en torno a estas cuestiones: los balates constituyen un símbolo de máxima capacidad significante acerca de la historia territorial almeriense, como una expresión depurada y sumamente contrastada de una constante en el entorno mediterráneo. Los balates son un iconema -símbolo portador de significado- de la identidad almeriense y permiten postular el espacio almeriense como idóneo para realizar una experiencia de Ecomuseo de la ladera mediterránea.

3. - El espacio El espacio geográfico donde se sitúa Alhama de Almería constituye un arquetipo de máximo interés entre las escenas almerienses presididas por la mampostería. Su situación en el piedemonte de Sierra de Gádor, en la ladera vertiente a la cuenca del Andarax, su estructura topográfica y su tradición productiva constituyen los datos de partida del análisis de la mampostería.

Desde el punto de vista litológico, en la mampostería alhameña destacan los dos componentes básicos de la Sierra de Gádor: las calizas y las dolomías. Las primeras aportan coloraciones doradas y rojizas. Las segundas, oxidaciones oscuras. El predominio de unas u otras, o su mezcla, determinan el carácter textural y cromático que identifica a los balates alhameños. Puntualmente, donde las calizas conviven con cursos de agua, se presentan tobas, que aportan una particular personalidad a la textura de los balates.

La conexión de la mampostería con los sistemas de riego queda patente en esta panorámica, donde los balates se extienden por debajo de la línea de gravedad

Las fuertes pendientes existentes en el entorno del núcleo de población obligan a una arquitectura de las terrazas dominada por un fuerte componente vertical, lo que se traduce en unos muros de gran desarrollo, que hablan de una depurada técnica constructiva. El fuerte desarrollo vertical impone una inclinación de los planos de muro, o el reparto de las cargas en muros de varios escalones. La regularidad de estas fuertes pendientes produce un escalonado muy homogéneo, donde el tamaño de las paratas y los balates se mantiene a lo largo de la ladera, lo que se traduce en texturas de conjunto muy llamativas e interesantes.

La principal particularidad del sistema de terrazas en Alhama lo constituye su implicación con los dispositivos de riego

El nivel de jerarquización de la red hidrográfica en Alhama de Almería no permite la laminación de la línea de escorrentía, por lo que la práctica totalidad de los balates alhameños son de ladera. Tan solo en cursos de agua muy locales se produce el clásico tratamiento de cañada, en algunos casos con resultados primorosos y generando conjuntos donde la capacidad explicativa de estos artefactos se acentúa.

La principal particularidad del sistema de terrazas en Alhama lo constituye su implicación con los dispositivos de riego. El dato del desarrollo del sistema balatero en relación con la cota de agua y con las instalaciones de distribución es esencial en el análisis de su lógica interna y permite una exploración de gran interés. La extensión y expansión de la colonización de ladera es consecuencia de la maduración de los dispositivos de riego, con lo que las distintas fases de ocupación corren en paralelo a la distribución en el espacio de las acequias.

La gran expansión del espacio roturado y aterrazado se produce en Alhama como consecuencia del ciclo de la uva, por lo que la mayoría de las terrazas mantienen restos del emparrado característico de este tipo de cultivo. El cambio de ciclo productivo ha producido un considerable abandono del cultivo de uva de parra, que se mantiene a un nivel casi testimonial, la sustitución de cultivo sin cambiar la estructura de terrazas, y, el dato más innovador y con mas capacidad de alteración de las invariantes paisajísticas del entorno de Alhama: la orientación hacia cultivos intensivos en invernadero.

Este panorama, que señala un cambio estructural en la ocupación de la ladera es el marco en que debe producirse hoy la reflexión sobre como preservar la información cultural de la ocupación tradicional, o, lo que constituye un reto más estimulante: cómo organizar la transformación hacia formas de manejo de mayor rendimiento que no supongan una ruptura radical respecto a los dispositivos y sistemas de organización de las laderas alhameñas.

Las claves para una propuesta de integración y el esclarecimiento de los criterios que permitan gestionar esta transición buscando un equilibrio con el mantenimiento del capital social instalado son el objeto de la segunda parte de este artículo, que llevará por título "Crisis y vigencia de los balates alhameños. Una propuesta de integración paisajística".

La presencia de invernaderos pone en cuestión el mantenimiento de las invariantes paisajísticas. El trabajo de proyecto es necesario para procurar la integración paisajísitca de estos nuevos artefactos.