EL ECO DE ALHAMA NÚMERO 16

LITERATURA

 

Historia en gris

Miguel Ángel Blanco
Periodista (Jefe Sección Cultura del IDEAL AImería)
"Yo ya estaba diciéndole adiós a Margarita arrullándola con todo mi cuerpo contra el quicio de la puerta, cuando su padre apareció con un esplendoroso queso de bola rojo elaborado en Holanda, envuelto en rojo papel de celofán, en una mano y, en la otra, traía un puñado de tabletas de chocolate con el nombre de la marca estampada con letra de oro sobre la envoltura de papel satinado."

No es una novela sobre la mili, sino sobre lo absurdo y dramático de la vida. "Recluta con queso" es la historia de un tiempo de penumbra, de un personaje gris. Y alrededor los pormenores de la vida. Gentes y situaciones en un panorama realista. AI final queda el conocimiento de un tiempo en el franquismo, que queda como algo lejano y próximo, con un interior que permanece en los subterráneos de nuestro tiempo. La novela parte de una anécdota esencial: el personaje va a la mili con el encargo de su suegro de llevar un queso de bola al capitán de la compañía, antiguo amigo suyo. Lo banal se convierte en una obsesión fatalista.

Celso Ortiz, forjado en el estudio y conocimiento teatral, emprende en 'Recluta con queso' su inmersión en la narrativa. Una aventura inicial, literatura ahora, en este tiempo tan desconcertante. Y además, en Almería. Precisamente en un territorio donde escribir novelas es aventura de unos pocos solitarios.

La primera novela toma la mili y sus circunstancias como pretexto. Y con eso adivina el futuro. Es una ficción realista. Y como tal hay que entenderla. La novela está bien escrita, y eso ya es bastante para muchas de las cosas que se leen últimamente. El hilo conductor es el humor y la amargura, con una atmósfera invadida por la sobriedad del autor que establece un ritual que conduce a un desenlace envuelto en la placidez y el drama.
Celso Ortiz emprende en 'Recluta con queso' su inmersión en la narrativa.

'Recluta con queso' es la historia de un hombre gris, tímido, incapaz de matar una mosca, anónimo, con las aspiraciones de su vida muy bien medidas, terminar la mili, encontrar trabajo, casarse con la novia de toda la vida, tener muchos hijos y punto. Sin problemas.

Celso Ortiz sitúa una cita que no es casual, Céline en 'Viaje al fin de la noche' para avisar al lector de los rasgos del paisaje narrativo. Es un viaje a un mundo absurdo desde lo cotidiano de una rutina marcada por la madre, la novia, los hermanos mellizos, el suegro dominador. El tono descriptivo familiar, preámbulo de la marcha del personaje a la mili, es uno de los logros de la novela. En pocos rasgos, el autor deja marcado el sentido de una vida efímera en el desarrollo popular de la vida. Hay un tono descriptivo que alumbra nuevas fronteras.

La novela es un itinerario rápido, sobrio y sencillo en su dureza
La síntesis de la atmósfera militar impone una mirada crítica a la estructura jerarquizada de mando. Pero la intención no es abordar los enigmas del poder en el sistema, situada además en la época del franquismo, sino ser cómplice del personaje en las vicisitudes para propiciar la supervivencia, la historia de un mundo personal que quiere pasar desapercibido. En momentos, Celso Ortiz se asoma a una literatura del absurdo, pero siempre con un humor conciso, surrealismo mágico, de sonrisa, como es la descripción de la guardia de un cañón que no existe, ritual que hay que mantener por tradición castrense.

El género epistolar comparece con los momentos de la correspondencia de la novia.

El personaje va siendo testigo, muy a su pesar, de una realidad que le supera, en medio de un panorama donde parece inicialmente que no pasa nada. La novela es un itinerario rápido, sobrio, sencillo en su grandeza. Poco a poco, esta realidad irá imponiendo inesperadamente un fatalismo, de ruptura trágica, pero que alumbrará la nueva vida del protagonista.