EL ECO DE ALHAMA NÚMERO 16

ECOLOGÍA Y MEDIO AMBIENTE

 

Recogida selectiva de resíduos

Juan Manuel Beltrán Ortega
Licenciado en Ciencias Medioambientales

Posiblemente las tres palabras clave que más suenan al hablar de temas medioambientales en general, y sobre residuos en particular, sean las de: reducción, reutilización y reciclaje.

La reducción es quizás la parte más sencilla y sin embargo la más difícil de controlar, ya que depende en gran medida de que, los que producen residuos, es decir, nosotros, contribuyamos en reducir el volumen total de basuras generadas. Esto se podría conseguir por ejemplo escogiendo preferiblemente productos que no estén envueltos en esos interminables envoltorios que inevitablemente al final van a al vertedero.

La reutilización es una cuestión tanto del consumidor como de las empresas, ya que estas últimas deberían evitar fabricar productos que sean desechables o difícilmente reutilizables. Así, si uno puede recargar los cartuchos de tinta de las impresoras, los bolígrafos y los mecheros, cuantas más cosas se podrían reutilizar.

Por último el reciclaje, se nos aparece como algo más complicado, pues no solo depende del ciudadano y de las empresas, sino también de las administraciones. Para que se pueda reciclar, deben existir empresas que puedan obtener un beneficio de los productos reciclados. Para que se pueda reciclar, gran parte del esfuerzo de recogida y tratamiento vendrá de parte de unas administraciones más o menos concienciadas y una normativa que obligue a tal esfuerzo. Y por último, para reciclar se necesita que el ciudadano ayude en la separación desde el origen de esos residuos.

Esto puede hacer pensar, que sea necesaria la "confluencia de determinados astros" para que se produzca el milagro del reciclaje. Seguramente más de uno, al pensar en separar las basuras, piensa en esos europeos del norte , como los alemanes, que tienen cuatro o cinco cubos de basura en la cocina, uno para cada tipo de residuo: papel, vidrio, orgánico etc.

Pero a partir de este año 2003, los alhameños hemos comenzado a ser, desde un punto de vista medioambiental, más europeos.

Al principio fue el vidrio (los contenedores verde claro con forma de iglú), pero al empezar este año se le han unido el contenedor azul para el papel y el cartón, el contenedor amarillo para envases (plástico, metal, etc.) y el verde oliva oscuro que en ocasiones también es gris para los residuos orgánicos.

Ya se han puesto los medios. Ahora depende de nosotros que esta recogida sea más eficaz y beneficiosa para todos. Sólo hay que hacer un poco que esfuerzo clasificando la basura en nuestras propias casas y luego depositándolas en el contenedor adecuado. A veces, puede que nos hagamos un lío ya que por ejemplo los Tetra-Brik son básicamente de cartón, pero van al contenedor amarillo de envases, ya que también están formados de plástico y aluminio. También podemos preguntarnos que se hace con todo esto que se clasifica con tanto cuidado y que es eso de las plantas de tratamiento, compostaje y reciclado de residuos.

Para responder a todo esto se hace necesario conocer un poco como funciona este proceso del reciclado.

Desde que los ciudadanos depositan sus basuras en los contenedores, los residuos pasan por un largo camino hasta convertirse en abonos, nuevas botellas, nuevo papel o partes de productos fabricados con material reciclado.

De este modo en el caso de los residuos orgánicos, estos son depositados por los camiones de recogida de la basura (en nuestro caso la empresa es FERROSER) en unos grandes huecos sellados para evitar malos olores. La basura al caer en estos depósitos es derivada hacia una serie de filtros que realizan la primera separación. A un lado quedan los materiales susceptibles de reciclaje y reutilización, por otro lado caen los residuos orgánicos. Estos últimos pasan por un sistema de limpieza de metales que hayan podido quedar sin separar anteriormente. Desde ese lugar pasan a un depósito llamado área de fermentación, donde se mantienen un tiempo hasta que van cayendo y vuelven a ser filtrados mediante un sistema de afino, hasta un vertedero controlado. Es en ese lugar donde se convierte, por medios naturales de fermentación, en abono orgánico llamado compost. Este abono puede ser comercializado para su uso agrícola.

Por otro lado, los residuos que pueden ser reutilizados (papel, metal, vidrio o plástico), van a seguir un proceso más laborioso. Estos residuos ya vienen más o menos clasificados desde el origen, pero siempre es necesario realizar una separación manual por medio de grupos de operarios que van apartando los elementos que no sean aprovechables. La recuperación de gran parte del metal se hace con potentes electroimanes. Una parte de esos residuos irán a un vertedero controlado y los realmente reutilizables se empaquetarán para su comercialización en empresas dedicadas a la distribución y a la preparación de materiales procedentes de reciclado.

La Planta de Recuperación y Compostaje de Residuos Sólidos Urbanos ubicada en Gádor, dará servicio a unos 50 municipios almerienses, la mayoría concentrados en la región del Poniente, y a

una población de más de 166.000 personas. El coste de su construcción ha sido aproximadamente de trece millones de euros, los cuales han sido aportados en su mayor parte por el Gobierno. Unas 45 personas trabajan en este nuevo servicio que nos acerca a las condiciones medioambientales que en materia de residuos exige la Unión Europea y esperemos que ayude a solucionar el problema de los 250 vertederos ilegales que existen actualmente en nuestra provincia. Dejando al lado cuestiones políticas, debemos considerar que la incorporación en Alhama de un servicio de recogida selectiva de los residuos urbanos es un gran acierto y sin duda supondrá un enorme beneficio ambiental para nuestra comarca tanto a corto como a largo plazo.